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6 de diciembre de 2020

PICOS DE EUROPA: Los Grajales

 04 de julio de 2020

Tras unos meses de "estancamiento" por la pandemia, es el momento de intentar retomar nuestra vida, nuestras costumbres, nuestras rutas. Recuperar el tiempo perdido...volver a la montaña, aunque ya todo apunta a que las cosas serán diferentes.

Jitu de Escarandi. Sotres. Asturias
04 julio 2020

Nos encontramos con la primera "sorpresa" unos kilómetros antes de llegar Poncebos, donde comienza la "famosa" Ruta del Cares. La publicidad engañosa, indiscriminada y masiva,  del deporte y los espacios naturales como lugares "libres de Covid" que se ha estado haciendo desde las comunidades autónomas durante el confinamiento, ha dado sus frutos. Se han llenado de gente, todo el mundo va ahora a "hacer rutas". Coches y coches, aparcados hasta en los lugares más inverosímiles. Grupos de gente, de amigos, familias enteras sin faltar el perro..., a menudo sin experiencia ni conocimiento. Miles de personas hacinadas, durante horas, en un sendero de unos 12 km de largo por apenas 4 m de ancho, y sin mascarillas...
Como pudimos observar, la hilera de coches aparcados se extendía desde mucho antes de Poncebos (unos 5 km) hasta unos 2 ó 3 km más, en dirección a Sotres. El segundo "susto", lo llevamos en el Jitu. Nunca, y no era la primera vez que íbamos en pleno verano, habíamos visto tantos coches. 
Yo quería escapar. Salir corriendo de allí. Alejarme de toda aquella muchedumbre y no volver.
Está bien, de acuerdo, la montaña es grande, hay sitio para todos...
De un coche se apean tres personas, y un perro. Como una fiera, suelto, ladrando...Las vacas están como locas, asustadas, viendo como su hábitat natural en el que llevan viviendo toda la vida, el lugar por donde durante al menos, los últimos tres meses, no pasaba nadie más que ellas, de repente ha sido invadido. Coches que cortan su paso, gente extraña caminando y perros que amenazan su seguridad y la de los suyos.
A disgusto, muy a mi pesar...comenzamos


Atrás queda el parking abarrotado y la carretera que lleva a Tresviso. Aquello del fondo debe ser el Cueto de la Cerralosa, tal vez un día de estos nos acerquemos. Cuando se me pase esta sensación de agobio. Podría ser una opción para escapar, la gente hace Urdón -Tresviso, porque el camino en coche es largo y la Cerralosa no es una ruta tan conocida. Si, creo que estará bien. Ahora lo que queremos es sacar un poco de ventaja a los inconscientes del perro suelto, aun no asoman, no tengo ganas de hacer el camino con ese tipo de compañías.


Es un consuelo comprobar que, al menos, el principio de la pista aparece desierto. Con un poco de suerte, han madrugado todos y podemos caminar a nuestro aire, tranquilamente. 
Por allí soma el Macondiu, con el Samelar detrás. Da gusto volver a verlos. Suponemos que la mayor parte de la gente, los menos acostumbrados, andarán por el Casetón de Ándara, en el siguiente nivel estarán los que se atrevan con el Samelar y el San Carlos (Sagrado Corazón). Algunos menos en el Macondiu. Pocos en la Junciana (esa también nos falta, pero no hoy). La Rasa de lo Inagotable y el Grajal de Abajo también pueden estar llenos. La verdad es que no tenemos un objetivo definido, tiraremos hacia los Grajales, al de Arriba y luego ya veremos. 

Canal de la Jazuca

Nos paramos a mirar la canal de la Jazuca, por ahí también se sube, o se baja, hasta el Casetón de Ándara. Me acuerdo de las ortigas que rodeaban esa cabaña el día que bajamos por ahí. Continuamos por la pista.


Empezamos a tener los primeros tropiezos. Acabamos de cruzarnos con unas bicis. "Cuidado" gritan. Lo que me faltaba, "Cuidado tú", le contesto. Lo último que me faltaba es tener que apartarme corriendo, porque unos impresentables bajen  a toda velocidad sin frenos por una pista de montaña. Es la primera vez que me cruzo con ciclistas por estas pistas, parece que este año las sorpresas van a ser la tónica general. Hay un grupo de personas paradas, lógico, se ve que vamos alcanzando a los primeros grupos que salieron. Nos saludarán al pasar y harán algún comentario de esos del tipo "ya queda menos" y esas cosas. El Refugio ya se ve ahí. El final de etapa para los nuevos en estas lides, como lo fue para nosotros hace bastante tiempo. Una pequeña palizilla, cuando no estás acostumbrado. 

Nosotros no pasaremos por el refugio, demasiada gente. Tomaremos un pequeño desvío que se alla sobre la pista a la derecha y nos permite superar el refugio sin pasar por su lado para alcanzar la otra repisa superior.

Casetón de Ándara

Es la ventaja de conocer el camino. La pista baja hasta el casetón y luego obliga a esas revueltas para llegar a la otra repisa. Por aquí se bordea para llegar al mismo lado. Desde el casetón también sale la pista a la izquierda que va por el Vao de los Lobos hasta Bejes. Ese es el camino que yo hice la primera vez que lo conocí: Bejes-Casetón de Ándara. Me pareció una pasada, y ver como algunos continuaban el camino más arriba..., una locura. ¿Quién me iba a  decir a mi que, lo que esa primera vez fue un destino final, con el tiempo acabaría siendo, tan solo, un lugar de paso..? Desde el Jitu, el trayecto es más corto y permite llegar más lejos en menos tiempo, aunque en coche haya que recorrer más kilómetros.

Casetón de Ándara

Siempre me paro en el mismo lugar, para tomar un respiro. Desde este punto se ve casi todo el camino recorrido... y el mar, que en días de niebla baja, puede ser de nubes, uno de los espectáculos más bonitos que la montaña te suele ofrecer. 


Por encima del casetón, en el Collado de la Aldea,  nuestros caminos se separan, podemos ir a la derecha por las minas de Mazarrasa, al pozo de Ándara y al Collado del Valdominguero; por la izquierda hacia la Collada de Trasmacondiu, las Vegas de Ándara, Samelar y Sagrado Corazón; o el camino intermedio que nosotros tomaremos, el de las minas de la Providencia que atravesaremos para llegar a los Grajales. 
Parece que nos siguen, y creo que se equivocan. Hay un error muy fácil de cometer en la montaña cuando no sabes donde vas... seguir a quien no sabes donde va. He hablado en voz alta para ver si me escuchan y supongo que ya se han dado cuenta de que no buscamos el mismo destino, rectificar les costará un pequeño rodeo, pero ahora sí, han dejado de seguirnos y se dirigen al Samelar.

La Pica del Macondiu o Picos de Macondiú

Inevitable no posar la vista sobre el Macondiu, bello, desde cualquier lugar. Se sube por detrás hasta esa pequeña horcada y luego se trepa sin mucha dificultad por el lateral. Aunque no hay que olvidar que la montaña nunca está exenta de peligro, al otro lado el desnivel es aún mayor y cualquier caída puede resultar mortal.

Minas de la Providencia

Un marcado sendero atraviesa las antiguas minas de la Providencia. Apenas nos cruzamos con nadie, da gusto haber elegido el camino correcto, el de la deseada tranquilidad, lejos de las aglomeraciones. Aunque más tarde nos llevaremos otra pequeña sorpresa... va a ser complicado este año encontrar paz en las montañas


La piedra es el lugar ideal para encontrar la paz.Es como transportarse a otro mundo diferente, como alejarse del mundo conocido y la realidad. Cuando se abre ante ti este paisaje, todo cuanto llevabas en la mente desaparece, la rutina, las prisas, las preocupaciones, ... solo tienes ojos para ver, olfato, oído, tacto, gusto, para sentir, Es el mundo de las sensaciones. Solo existe eso, la piedra y tú. 


Al principio parece dura y agreste, inhóspita tal vez. Luego te muestra sus caminos, te brinda su calor. Se abre ante ti con esa dureza franca de quien nunca te va a engañar. Es lo que ves. Es lo que es.De ti depende saberlo apreciar. No te confíes ni la subestimes, pero tampoco la temas, si la respetas, ella te acogerá.

El Castillo de Grajal

De momento estamos teniendo suerte, nos cruzamos con poca gente. La mayoría parece haber tirado hacia Samelar y San Carlos. Recuerdo la primera vez que vinimos por aquí, hacía un sol de justicia y justo allí, junto a las paredes del Castillo Grajal, reposamos un rato al amparo de la única sombra de todo el camino.

Macondiu

Por ahí baja un grupo de cinco, la montaña es grande, ni siquiera hizo falta cruzarse con ellos, nos desviamos por otro sendero. No es precisamente que la pandemia nos haya vuelto más insociables, el problema es que el confinamiento ha echado a la montaña a un tipo de gente mucho menos respetuosa. El uso de mascarilla es ya obligatorio, ellos creen que el hecho de estar "haciendo deporte" les exime, y no es así. No solo por ley, sino por respeto y por prevención, hacia los demás y para nosotros mismos. Si te cruzas con alguien, debes ponértela. Y la mayoría, ni la llevan.
Vemos otro grupo en el sendero de abajo, creo que son los que antes nos seguían y que por fin han encontrado su camino. Darán más rodeo, pero por esa pista conectarán con la de la Vega de Ándara, para ir hacia el Samelar. 


Florecillas azules, pequeñas y delicadas. No todo es de piedra en este lugar. 


Estas son de color rosa, o malva, a veces ni nos damos cuenta, pero ellas están...



Hoy apeteció subir al Castillo, el sendero transcurre por debajo sin necesidad de subir, pero me apeteció asomarme, las atalayas son para ver. Tenemos de frente la Junciana, a la izquierda, y la Rasa de la Inagotable. En la Rasa estuvimos, y a la Junciana no llegamos, fue un día de mucho calor y la intentamos por el otro lado, casi arriba no supimos dar con la última brecha, el camino pedregoso resbalaba mucho y decidimos dejarlo para otro día. Ahora ya sabemos por donde iremos la próxima vez, Se ve desde aquí, a este lado de la pared de la Rasa, un poco antes de llegar, un pequeño sendero que baja, nos llevará directos hacia la Junciana. El año que viene, quizá... Siempre hay que dejar algo, una disculpa para volver. Ese es el verdadero sentido de la montaña, no tener prisa por llegar, no llevárselo todo de una vez. Ir paso a paso, observar, conocer, disfrutar.

Castillo de Grajal

Con sus flores azules y rosas, con su atalaya mirando hacia el Macondiu, dejamos el castillo atrás...

La Junciana y La Rasa de la Inagotable

El Castillo de Grajal y Picos de Macondiú


Estos agujeros ya me llamaron la atención otras veces, no sé lo que son.

minas de La Providencia

La Rasa de la Inagotable y El Grajal de Abajo

Los Grajales, Pica del Jerru  o Jierro y Valdominguero

El Grajal de Abajo

Collado del Mojón

El Collado del Mojón está situado entre La Rasa de la Inagotable y el Grajal de Abajo. En este punto converge con la Canal de las Arredondas que sube desde Brez. Al fondo vemos la Cordillera Cantábrica, el Curavacas, Bistruey, la Peña Prieta y Coriscao. 
Nuestro camino ahora, desciende un poco y gira a la derecha, para pasar entre los dos Grajales, el de Abajo y el de Arriba, destino, este último, que nos hemos fijado hoy.
La idea está clara, vamos en busca de los pasos que no dimos aquel día cuando volvíamos del Jierru y la localización exacta de aquella arriesgada canal por la que trepamos después de cruzar el nevero, cuando nos equivocamos de camino. La Silla Caballo Cimero y Bajero son nuestra última referencia. Ahora toca refrescar la memoria.

Grajal de Abajo

Este es el sendero por el que pasaremos entre los Grajales

Silla Caballo Cimero y Bajero, Jierru y Grajal

Cuando lleguemos delante de la Silla encontraremos la canal que buscamos. Fue un error tonto, aquel día bajábamos del Jierru, íbamos por un sendero en dirección al Grajal de Arriba, vimos otro sendero más abajo, (hacia la Silla), bajamos, lo seguimos y desapareció debajo de un nevero. Cruzamos el nevero y no encontramos la continuación del sendero. Con miedo a cruzar de nuevo el nevero y resbalar por la fuerte pendiente, tuvimos que buscar otra salida, y la encontramos, trepar. Salimos cerca del Grajal de Arriba, pero nos saltamos el Pico, eso es lo que hoy vamos a buscar.

Rasa de la Inagotable, al fondo

Nos seguimos cruzando con "goteo" de gente, por allí van unos camino del collado. Se ve que los que madrugaron más esta mañana, ya van emprendiendo la vuelta. No son gente de montaña, son urbanitas escapando de la mascarilla. Se les nota a distancia, La gente de montaña es diferente, siempre saluda, cede el paso en lugares estrechos y es respetuosa con el entorno.

paso entre los Grajales

Y aquí sí que me voy a detener un momento, porque esta es una de las maravillas que nos ofrece la montaña. Es un paso estrecho, una pequeña horcada, o colladina, entre las dos montañas. Lo que tenemos ahora enfrente es el collado del Valdominguero y por detrás asoman otros Picos, entre ellos el Urriellu. Eso es porque al otro lado de ese collado, tenemos las Vegas de Sotres. Si mi cámara enfocara hacia abajo, a este lado del collado, veríamos la majada que lleva al lago de Ándara. Y si me doy la vuelta, lo que ahora he dejado a mi espalda, veríamos la Canal de las Arredondas, que nos lleva a Brez en la Liébana y al fondo las montañas de la Cordillera Cantábrica.
La montaña es como situarte en un punto dentro de un mapa, donde las tres dimensiones son reales y desde el que puedes asomarte a cualquier balcón y dominar con la vista el mundo que te rodea.

Grajal de Abajo, Rasa de la Inagotable y Junciana

En la montaña, tan importante como mirar hacia de delante, es mirar atrás. Ver el camino recorrido y fijar los detalles en la mente para evitar perderte al volver. Si fijas la mirada en el suelo, o en la meta, no verás como cambia el paisaje. No reconocerás las caras de la montaña que solo viste desde un lado. Si no miras lo que dejas a tu espalda, cuando vuelvas, no recordarás que por allí has pasado.
Se ve el sendero debajo del Grajal, y el zig-zag que luego podremos atajar subiendo por el verde hasta el collado. Recordaremos que bordeamos por la derecha y luego subimos a la izquierda.

Silla Caballo Cimero, Grajal de Arriba y Pica  del Jierru



Este es sin duda, uno de esos momentos en que el mundo se te viene encima. Ruido..., de repente una "jauría salvaje" ha comenzado el descenso de la Pica del Jierru, contamos al menos una docena de jóvenes y dos perros, corriendo, gritando y ladrando, como si un ejército de sioux descendiera por las laderas al ataque de la diligencia. El silencio y la paz de la montaña se desgarró por completo.
Ya no importaba cual fuera el camino a seguir, ya ni importaba si deberíamos seguir recto, hacia la derecha o a la izquierda. Al lado contrario de aquella jauría. 
Tomamos el sendero de la izquierda, mientras los gritos se iban perdiendo por la derecha.


Tenemos aquí otra vista de esas dos puntitas que ahora parecen gemelas, La Rasa y la Junciana, con el Grajal de Abajo a la izquierda. Si nos tiramos a la derecha, caeríamos en la Liébana, si nos tiramos a la izquierda, rodaríamos por el casetón de Ándara hacia el Jitu Escarandi.
Esas dos puntas "gemelas" son identificables de esta manera, prácticamente desde cualquier punto de la Liébana y de la cordillera Cantábrica.

Silla Caballo Cimero-Silla Caballo Bajero

La encontramos, esta es la falsa canal por la que subimos aquel día. Lo que desde aquí podría parecer una canal, deja de serlo y se convierte en una pared casi vertical, un poco más abajo. Está tapiada, con unas grandes piedras que cierran el camino para evitar que el ganado se despeñe al intentar bajar por ahí. El cómo acabamos nosotros trepando por ella, es algo qué no vale la pena ni plantearse. Ocurrió, y lo hicimos. En la montaña, como en la vida, se comenten errores. Lo importante es sobreponerse y buscar una salida. Es lo que hicimos, con más miedo que dificultad, pero lo hicimos y al llegar arriba, salimos de allí tan rápido como pudimos. Hoy era el momento, la oportunidad de saber exactamente por donde salimos, no importa el cómo, y de dirigir nuestros pasos, ya por el camino seguro, hasta ese otro punto en el que íbamos bien y nos desviamos. Dar certeramente esos pasos que por la razón que fuera, no dimos la otra vez. Y subir al Pico del Grajal. Después del encuentro con la jauría y de toda la gente que vemos por el Jierru y Lechugales, ese es ya, sin ninguna duda, nuestro punto final: el Grajal de Arriba.

Morra de Lechugales y Pica del Jierru desde el Grajal de Arriba

Como hormiguitas, o como ovejas despavoridas, así vamos viendo y contando más de diez, más de veinte, personas sobre el Jierru, o bajando por sus laderas, o camino de Lechugales. Unas en silencio, otras dando voces. Hay dos clases, los que van haciendo camino, disfrutando, y los que van a todo correr de un lado a otro, conquistando trofeos, haciendo muescas, colgando el selfie de "yo estuve aqui" y como yo digo "pero nada vi con las prisas de subir..."

Silla Caballo 

por algo lo llaman silla, es lo que parece, una silla de montar a caballo

Valdominguero

lago de Ándara con vistas al mar

Ya solo queda volver sobre nuestros pasos, deshacer el camino andado, sin prisas, sin agobios, hay camino, siempre habrá un sendero nuevo que recorrer....


Las cabras han cambiado de sitio, siempre lo hacen, por la mañana estaban en la Rasa, por la tarde bajan...las encontraremos por el camino


Están bajando por el mismo lado que nosotros, van por el sendero del Castillo de Grajal, normalmente no dan problemas, te miran, comprueban que no eres una amenaza para ellas y cada cual a lo suyo.
Aunque esta vez algo es diferente...también a ellas les afecta el cambio. Durante el confinamiento por la pandemia, entre marzo y junio, ningún ser humano pasaba por allí, vivían en paz, libres y a su aire. Ahora no solo ha vuelto la gente, son más, somos más... una invasión de su espacio en toda regla.
Dos machos están peleando, seguramente por una hembra, o por el liderazgo del grupo. Los encontramos más abajo, en medio del camino. Nunca me han causado problemas, espero el momento, se apartan y continúo mi camino. Pero esta vez algo pasa con uno de los machos, recela y se vuelve hacia mi en actitud amenazante...es el momento de hacerle frente, echar a correr no hubiera traído buenas consecuencias para mi. Con el apoyo de otro grupo que bajaba en ese momento, palo en mano,  le "plantamos cara" y se retira. Una anécdota más...me extrañó, pero lo entiendo.
Demasiada gente, como podré volver a comprobar en sucesivas salidas...

Todo está cambiando

mapa con alguno de los lugares que se nombra










26 de octubre de 2020

SILENCIO

 La niebla es a la vista lo que el silencio a los oídos, qué sensación tan bella y tan terrorífica a la vez.

Altos de Braniella. Picos de Europa. Asturias
26 agosto 2020

¿qué escondes? ¿qué es lo que tan celosamente guardas? 

y ¿por qué...?

31 de agosto de 2020

Sin rumbo

 2020, el año que todos recordaremos por la pandemia, Covid-19, el confinamiento, la distancia social, las restricciones horarias y de movimiento, las mascarillas, la desenfrenada "desescalada" hacia una descabellada "nueva normalidad", la prevalencia de determinados intereses económicos sobre la salud, las aglomeraciones, la ponderación de un turismo rural mal llamado "activo" con el resultado de masificación de gente en las zonas rurales, en las playas, costas, ríos, montañas y demás espacios naturales abiertos.

Y los rebrotes, esos a los que sumamos o restamos importancia a conveniencia...

desde marzo...a punto de comenzar septiembre y sin un atisbo de lucidez al respecto

La Maruca. Santander. Cantabria
24 mayo 2020

Mi primer paseo desde el confinamiento. En solitario, volviendo tal vez a los orígenes de aquellos días en los que, mi cuerpo y mi mente, necesitaban de "aire", de soledad, de evadirse o de reencontrarse con mi propio yo. Un paseo por la costa, el sonido de las olas y el olor a mar.

Palombera. Cantabria
30 mayo 2020

Desactivado el estado de alarma, este era el primer fin de semana, desde marzo, en el que podíamos volver a la montaña, No sé...no me apetecía, resultaba todo tan "extraño". No sabía, no era capaz de retomar lo que se había quedado atrás, como congelado en el tiempo...Supe de la desaparición de Alejandro Mencía, un muchacho de Campoo de Suso que "desapareció en la niebla". Conozco a su tía y me enteré que se organizaban batidas de búsqueda por Palombera, lugar donde fue visto por última vez.
Me pareció que esto era lo mejor que podíamos hacer, lo que debíamos hacer. No hubiera podido pensar en otra cosa si hubiéramos ido a otro lugar. Una persona había desaparecido y nosotros podíamos al menos, intentar ayudar a encontrarla. A día de hoy sigue desaparecido.

Palombera. Cantabria
31 mayo 2020

Continuaba la búsqueda y fuimos de nuevo para unirnos a la batida. El pronóstico del tiempo era malo, se aproximaba una tormenta y cuando llegamos al puesto del mando nos dijeron que se suspendían todas las partidas de búsqueda a causa del mal tiempo. Nos pusimos en contacto con el responsable de los equipos para informarle de que nos quedaríamos por allí y buscaríamos por nuestra cuenta mientras el tiempo lo permitiera. Nos internamos en el bosque, recorrimos un barranco, anduvimos por senderos y no senderos por los que jamás nos hubiéramos aventurado. Siempre con la ventaja de estar ya de sobra acostumbrados a ese tipo de terreno por nuestras experiencias en ruta y de contar con un cierto conocimiento de la zona en que nos encontrábamos, sin riesgo de perdernos. Hacia las 15 horas, la tormenta avanzaba y amenazaba ya con desatarse del todo. Se suspendieron todas las búsquedas activas y se retiraron todos los efectivos. A partir del día siguiente se prohibieron los accesos de civiles a la zona mientras se llevaba a cabo la intervención de una unidad canina especial, y días después la búsqueda, infructuosa, quedó "oficialmente" desactivada. La familia sigue buscando.
No hay día que no pase por la zona y mire hacia arriba pensando si...tal vez, se hubiera podido hacer algo más....

Cubillo de Ebro. Valderredible. Cantabria
06 junio 2020

Y como era de esperar.... tanto tiempo confinados, viendo llegar la primavera y el buen tiempo solo a través de las ventanas, comenzamos a salir...y hace malo. Físicamente, tampoco estamos para grandes cosas, el cuerpo recuerda pero, estamos desentrenados. ¿Qué hacemos? pues un trocito del GR-99, por el sur, que no llueve. De Villanueva de la Nía a Bárcena de Ebro, pasando por Cubillo de Ebro y Otero del Monte. Con mascarilla, al pasar por cada núcleo habitado.
Me quedo con dos impresiones. Por un lado, la responsabilidad de los habitantes de estos lugares, pequeños pueblos en los que el vecindario, diseminado, no supera la veintena en la mayor parte de los casos, y todos, en sus tareas cotidianas, en la labor de los campos, conduciendo el tractor...todos, con mascarilla. Y por otro, los caminos, cómo la naturaleza recupera su espacio por derecho propio. Senderos antes bien marcados, aparecían ahora como si nadie los hubiera pisado, no en meses, sino en años, o más incluso, como si nunca hubieran existido.

"El Musgoso" Senda Mitológica del Monte Hozarco. Cicera.
Cantabria. 13 junio 2020

Otro día que hace malo. No me importa. No me siento con fuerzas para subir montañas. Tampoco me apetece visitar lugares ni pasear entre la gente o ir a comer a ningún restaurante.  El virus sigue ahí, campando a sus anchas, esperando a que salgamos. Después de tanta inactividad no se puede hacer de golpe muchos desniveles y la gente empieza a buscar lugares al aire libre para "hacer deporte". No es obligatoria la mascarilla en espacios al natural haciendo deporte. Va a ser complicado encontrar rutas sencillas donde poder estar seguro.
La Senda Mitológica del Monte Hozarco. Hace tiempo que tenía ganas de verlo. Conocía el monte, pero aun no había visto las figuras mitológicas que habían colocado, Me gustó, Me gusta la mitología y el efecto está muy logrado. Subimos al mirador de Santa Catalina, que también conocíamos y allí si que me entró un poco de "morriña", Ver las montañas, el desfiladero, La Peña Ventosa, el Agero, la Jontaniella, la Peña Llaneces y un montón de viejas conocidas...No llovía y empezaba a llenarse de gente, aprovechamos para meternos al otro lado del monte. Al Collado de Hozarco, que aun no conocíamos. El último tramo era como una selva al "estilo Indiana Jones", se notaba que hace mucho tiempo que nadie pasaba por allí. Una visión diferente del Desfiladero, y la ansiada tranquilidad, solos, sin nadie más alrededor. Llegamos al coche a tiempo, justo antes de que empezara a llover.

San Miguel de Aras. Voto. Cantabria
14 junio 2020

Sigo sin centrarme, sin saber si quiero o no quiero ir. Estrujando la cabeza, buscando lugares donde se pueda estar tranquilo, sin tanta gente. No me importa quedarme en casa. Me agobié durante el confinamiento. Viendo desde la ventana a la misma gente saliendo una y otra vez con cualquier excusa. Perros que sacaban mil veces a pasear, bolsas de basura que tiraban en el contenedor tres o cuatro calles más allá, filas y filas para entrar al supermercado a por nada...y el escopetazo de salida a las ocho de la tarde con el permiso de paseo de una hora de ocho a once, que se convertían en tres. El viejo chandal desempolvado y unas deportivas, mareas de gente saliendo a la calle a la vez, fingiendo hacer deporte cuando nunca anduvieron ni cuatro pasos por devoción. 
Sendero de la Muela Alta. Parecía algo nuevo, señalizado, sencillo y tranquilo. Todo un misterio descubrir paso a paso la subida por el Caburrao. Y cosas que se van aprendiendo... una vez que salimos del bosque entramos en terreno ya conocido, Mullir y Copete, o la Bolisa, o la Muela Alta, diferentes denominaciones para un mismo lugar. No subimos más de la Portilla, creímos que nos habíamos equivocado, dimos la vuelta, bajamos por otro lado y como tantas otras veces, al llegar abajo lo tuvimos claro: por donde fuimos,, por donde volvimos, por donde teníamos que haber vuelto y por donde podremos volver a ir en otra ocasión, aunque ya las conocíamos. Recordando, afianzando conocimientos y descubriendo como los caminos y los paisajes van cambiando.

Collado entre la Jontaniel y el pico Pelea. Liébana. Cantabria
20 junio 2020

Allende, la canal del Agero y...no sé, ya veremos. La idea era subir la canal e ir al Parijorcao o Pico Pelea. Hay tres muchachos subiendo al Agero, el pico de al lado de la canal. Estuvimos una vez, casi en la punta, también en la Fontaniella (o Cueto Agero o Jontaniel), la verdad es que siempre que subes te das cuenta que es como entrar en un mundo desconocido. A primera vista parece fácil seguir cualquier sendero, luego te das cuenta de lo fácil que es perderse en un laberinto de hoyas y lapiaces, 
Parece que el cuerpo va recuperándose de tanta inactividad, no costó tanto subir la canal, podemos seguir. Sabemos la dirección a tomar. No hay nadie y se nota que hace tiempo que nadie pasó por allí. Hemos visto unos jabalíes en un claro, no suelen dejarse ver desde tan cerca, habrá que tener cuidado entre la maleza, está muy alta y no me apetece darme de frente con uno como ya me pasó una vez por el Sestón...(menos mal que el bicho se asustó tanto como yo y corrimos en direcciones opuestas).
No llegamos al Parijorcao. Apareció la niebla y tocó tomar decisiones. Vemos el pico de la Fontaniella aparecer y desaparecer detrás de las nubes, deshacer el camino andado no es muy prudente, la niebla se ha metido también por debajo nuestro y si nos despistamos y cogemos el sendero equivocado podemos tener problemas. Lo mejor es subir hasta el alto, la colladina en la base de la Fontaniella,  y en cuanto la niebla nos deje ver que estamos donde queremos, bajar por el otro lado hasta el Collado Pelea. 
Da gusto cuando sabes lo que haces. Cuando lo conoces y puedes elegir, entre varias opciones, la más adecuada a cada circunstancia.

Socueva. Arredondo. Cantabria
21 junio 2020

Peñalavalle, el de la izquierda..., si..., no..., no sé.... Me cuesta arrancar. Al menos no parece que vaya a haber mucha gente, que es el objetivo principal. Echas a andar, un paso, luego otro paso y cuando te quieres dar cuenta ya está... la mente se libera, solo importa el momento, el camino, lo que ves lo que sientes. Nunca me había fijado en el camino desde aquí. Cuando estás subiendo, primero la pista, luego el bosque y después el sendero de piedras, no lo ves, gira y gira, da curvas y vueltas en zig-zag. Es ese collado, arriba del verde, la puerta... entre aquellas piedras. Detrás las cabañas y la pista hasta la entrada del lapiaz... Han cambiado algunas cosas desde la última vez, una portilla que no estaba, dos, ¿cómo se puede poner puertas a un camino comunal? el mismo tramo de barro por el que nunca se puede pasar y han cegado con alambre de espino la otra puerta del prau....hay un tramo de pista nuevo, justo donde te salías de la pista, han abierto un ramal...no entiendo, por un lado lo facilitan y por otro apenas se puede pasar...Tampoco subimos. La niebla que al comienzo estaba sobre el Mortillano y Rocías, avanzó hasta la cresta de Peñalavalle, no valía la peña seguir, anduvimos por las pistas hasta el comienzo de la bajada a Bustablado, volvimos al collado y nos sentamos a comer el bocata mirando la canal de Peña Rocías, esa que subimos dos veces y que cada vez que la vemos decimos "hay que estar locos"... pero la subimos.

Alto de los Valles. Sierra del Brezo. Montaña Palentina
27 junio 2020

Primera salida de la Comunidad coincidiendo con la salida del estado de Alarma. No por el deseo de salir, sino por huir del mal tiempo y buscar un poco de sol. Montaña fácil, desde el Alto la Varga, recorrer el cordal de la Sierra del Brezo hasta las inmediaciones de la Peña Redonda. Un lugar tranquilo, sin aglomeraciones. Un verdadero lujo, en tiempos tan complicados.
Se ha desatado el "furor" por los espacios abiertos. La gente huye de las ciudades como una escapatoria para no usar mascarilla, prolifera una indiscriminada campaña encaminada a atraer al turismo como sea, vendiendo los espacios naturales como seguros y "libres de virus". Y mis temores se van confirmando... adiós a la tranquilidad. Es impresionante ver como se va llenando todo, de coches, de gente, de ruido, ... y un doble virus se va expandiendo...

Alto del Caracol. San Roque de Riomiera. Cantabria
28 junio 2020

Sin rumbo, ni siquiera recuerdo por qué acabamos en el Caracol, seguramente la previsión del tiempo por aquella zona sería la mejor. Descartamos la pista del GR que va hacia los Picones de Sopeña, por no subir cuestas, y por aburrida, para los Picones es mejor empezar en La Concha. 
GR-74 La Sutía-Selaya, pero no entero, no me apetecía bajar y bajar para luego volver a subirlo todo. El caso es que primero subes, luego empiezas a bajar, un poco, otro poco... y pensando en que lo tienes que volver a subir, le das un giro a la ruta, sales de la pista, te metes por los senderos del ganado y creyendo que te vas a ahorrar la cuesta, lo que haces es "meterte en un fregáu". Lo bueno es que llegas al otro lado del Coto al que no querías subir y bajar. Lo malo es que al llegar al otro lado, te despistas y le subes por el otro lado. Error. Vuelta a bajar. 
Pero así es como se aprende, y si no fuera por esas pequeñas "meteduras de pata" que le dan "vidilla" a alguna de esas rutas pelín aburridas, no sería tan divertido, ni aprenderíamos tanto cuando las cosas se ponen mal.
Recuerdo que comimos en un alto rodeados de golondrinas. Vuelan rápido, se oía el viento silbar bajo sus alas en cada pasada que nos daban.
Y si, si que fuimos a Selaya, pero después, en el coche, que a mi no me apetecía andar más.

Jitu de Escarandi. Asturias
04 julio 2020

Creo que dejaré julio y agosto para otra entrada, porque aquí empieza otra etapa de este verano tan atípico, donde otros nuevos factores irán marcando el rumbo.
Quise irme, por primera vez, incluso ya antes de llegar al punto de inicio de la ruta, quise irme. Una locura, la cantidad de coches y de gente que vimos al pasar por Poncebos (lugar de inicio de la Ruta del Cares). Más de lo mismo a la entrada a los invernales del Texu (lugar de inicio a la Ruta al Refugio de Urriellu), y en Sotres... y el Jitu de Escarandi como jamás lo había visto. Personas, coches, bicis, y perros sueltos. Las vacas estaban como locas, y las cabras. Un cabrón (literal), hasta hizo el amago de embestirme. como nunca antes había pasado. Ruido, gritos, muchedumbre...
Subimos a los Grajales, y a partir de aquí se puede decir que volvimos a la montaña, pero de otra manera. Haciendo malabares para esquivar las aglomeraciones, con suerte a veces o cambiando los planes sobre la marcha en otras ocasiones. Huyendo de las más nombradas, saliendo de pista y de marcas, procurando no coincidir en los senderos más transitados.
Adaptándonos a las circunstancias de un verano loco que se acaba y no sin cierto temor a ese futuro incierto que está por llegar. 

Carlina acaulis. Picos de Europa
agosto 2020

Carlina: nombre genérico que cuenta la leyenda que le enseñaron los ángeles a Carlomagno como debía emplearla (refiriéndose a Carlina acaulis) contra la peste, y que así libró a sus huestes de ella; y la planta se nombró así en su honor.