Vistas de página en total

20 de enero de 2026

¿Cómo comenzamos? yo no lo sé...

 Única cómo eres

Inmensa cuando quieres

Gracias, por existir

Cabaña Verónica. Picos de Europa. Cantabria
23 junio 2012

¿Y si realmente fue aquí...?
Enredaba con mis carpetas de fotos, buscaba los nombres, las fechas, las montañas. Quería ordenarlas. Quería saber... ¿cuántas? cien, doscientas, trescientas... más, muchas más. Grandes, pequeñas, medianas.
Las recuerdo casi todas, pero... algunas se me han olvidado.
Empecé por el principio, por mis primeras rutas. Subir, recuerdo que yo siempre decía: "pero... ¿no hay nada que no sea subir?" Y seguía subiendo, porque en realidad yo sabía que no había otro lugar en el que me sintiera más feliz que "arriba".

Montes, montañas, pequeñas cotas por debajo de los mil, hasta que empezaron a llegar otras más grandes. La mil, la dos mil, incluso un tres mil... Pero no. No es cuestión de altura.

Picos de Europa. La piedra desnuda. La nieve en verano.
Nada más entre yo y el cielo azul.

No sé expresar todo lo que sentí la primera vez que puse los pies allí.
Inmensamente feliz.

Yo no sabía que un día llegaría a subir tantas montañas, tantos picos, pequeños y grandes. Que llegaría a conocer sus nombres, a identificar sus siluetas en la lejanía, a situarlas, a situarme, a hacer de ellas mi referencia personal, mi mapa, para saber donde estoy... y hasta dónde puedo llegar (en todos los sentidos). Yo no sabía todo lo que ellas me iban a enseñar.

Dejé de buscar "rutas" adonde ir y empecé a elegir. Mis ojos miraban y decían "allí". Y ese era mi objetivo "esa me gusta, no la conozco, quiero ir". Y en cada una miraba a las otras, nombrando las que conocía y buscando con la mirada el sendero que pudiera llevarme a las que no.

Hoy, cuando encontré esta foto en mis carpetas, lo recordé...

Libertad.

Esa fue la sensación que nunca antes había sentido.

Había tanto aire por respirar...


Que es ese misterio que no se fue
Lo llevo aquí dentro de mí...


13 de enero de 2026

¿Y ahora qué?

Caminante no hay camino
se hace camino al andar...


Acabó un año, empieza el siguiente.

Me preguntaron...
¿algún propósito para el año nuevo?
me encogí de hombros y eché a andar
de mi boca salieron las tres palabras que revolotean en mi mente:
¿y ahora qué...?

Piensas que no te queda nada por hacer...
¿fue afirmación o pregunta?
aún así respondí
Sí. No. No lo sé.

Seguí caminando...
Esto es lo que quiero hacer y lo tengo.
¿Y tú?

Seguir viviendo. Me respondió.

Hoy, en el trabajo, se hablaba del típico (o tópico) de "los buenos propósitos" del  "todo el mundo hace balance"... Lo normal.
Yo no creo que sea cuestión de "balances", ni siquiera de "buenos propósitos". Simplemente es un cierre necesario de ciclo. Una meta. Un final para volver a empezar.
Lo hacemos constantemente en la vida diaria sin darnos cuenta. Dormimos hasta que suena el despertador. Trabajamos hasta la hora de salir. Nos damos un paseo hasta un punto determinado donde damos la vuelta para regresar. Realizamos cualquier actividad hasta un momento en concreto. Hasta que la acabamos, hasta que nos cansamos, hasta que nos llena, hasta que se hace tarde, hasta que es hora de hacer otra cosa...Hasta que... Necesitamos poner un final.
La vida sería un suplicio si todo fuera una sucesión sin pausa, si cada instante no tuviera un final.
Fin de año no es más que una medida aleatoria de tiempo. El día siguiente es uno más, igual que el anterior, sólo que con una sensación ilusoria (y necesaria a la vez) de "empiece", de comienzo, de renovación.

¿y ahora qué?
no lo sé,
lo que sea vendrá...