Caminante no hay camino
se hace camino al andar...
Acabó un año, empieza el siguiente.
Me preguntaron...
¿algún propósito para el año nuevo?
me encogí de hombros y eché a andar
de mi boca salieron las tres palabras que revolotean en mi mente:
¿y ahora qué...?
Piensas que no te queda nada por hacer...
¿fue afirmación o pregunta?
aún así respondí
Sí. No. No lo sé.
Seguí caminando...
Esto es lo que quiero hacer y lo tengo.
¿Y tú?
Seguir viviendo. Me respondió.
Hoy, en el trabajo, se hablaba del típico (o tópico) de "los buenos propósitos" del "todo el mundo hace balance"... Lo normal.
Yo no creo que sea cuestión de "balances", ni siquiera de "buenos propósitos". Simplemente es un cierre necesario de ciclo. Una meta. Un final para volver a empezar.
Lo hacemos constantemente en la vida diaria sin darnos cuenta. Dormimos hasta que suena el despertador. Trabajamos hasta la hora de salir. Nos damos un paseo hasta un punto determinado donde damos la vuelta para regresar. Realizamos cualquier actividad hasta un momento en concreto. Hasta que la acabamos, hasta que nos cansamos, hasta que nos llena, hasta que se hace tarde, hasta que es hora de hacer otra cosa...Hasta que... Necesitamos poner un final.
La vida sería un suplicio si todo fuera una sucesión sin pausa, si cada instante no tuviera un final.
Fin de año no es más que una medida aleatoria de tiempo. El día siguiente es uno más, igual que el anterior, sólo que con una sensación ilusoria (y necesaria a la vez) de "empiece", de comienzo, de renovación.
¿y ahora qué?
no lo sé,
lo que sea vendrá...
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario